No está sucio: las manchas en el acero son parte de su historia
Una sartén o una paellera de acero no tiene por qué mantenerse exactamente igual que el primer día.
Con el fuego, el aceite y cada cocinado, su superficie puede cambiar de color y mostrar nuevas marcas. Tonos dorados, zonas más oscuras, reflejos azulados o pequeñas variaciones en el acabado pueden aparecer con el uso.
Y no, eso no significa que esté sucia, que se haya estropeado o que sea un producto defectuoso.
Cada cocinado deja su huella
Una pieza utilizada no tiene que parecer recién salida de la caja para estar en perfectas condiciones.
Con el tiempo, las paelleras y sartenes van adquiriendo pequeñas marcas relacionadas con el calor y con los diferentes usos que les damos.
En cierta manera, cada una acaba teniendo un aspecto propio.
No está sucia. No está estropeada. No es de saldo.
¿Qué manchas son normales en el acero?
Dependiendo de la temperatura, del tipo de cocinado y del uso que hagamos del utensilio, podemos encontrar diferentes cambios en su superficie.
Tonos dorados o marrones
Pueden aparecer después de utilizar la paellera o sartén a temperaturas elevadas.
El acero puede adquirir progresivamente tonalidades distintas a su acabado original.
Reflejos azulados o irisados
El contacto con temperaturas altas también puede generar reflejos azulados o con diferentes tonalidades sobre la superficie.
Aunque visualmente puedan llamar la atención, no implican necesariamente que la pieza se haya estropeado.
Zonas más oscuras o irregulares
No toda la superficie recibe siempre exactamente la misma cantidad de calor.
Por eso, con el tiempo pueden aparecer zonas más oscuras o diferencias de color entre unas partes y otras.
El aceite, los alimentos y los diferentes procesos de cocinado también pueden contribuir a modificar el aspecto inicial del acero.
Mancha no es lo mismo que óxido
Aquí sí debemos hacer una diferenciación importante.
Los cambios de color provocados por el calor y el uso no son lo mismo que la oxidación.
En productos de acero pulido es especialmente importante realizar un mantenimiento adecuado después de utilizarlos para proteger la superficie.
¿Cómo reconocer el óxido?
El óxido suele presentar una tonalidad rojiza o anaranjada y puede ir acompañado de una textura diferente en la superficie.
En cambio, los tonos dorados, marrones, azulados o las diferencias de color provocadas por el calor suelen formar parte de los cambios normales que experimenta el acero con el uso.
Si se trata de acero pulido, una correcta limpieza y mantenimiento ayudarán a conservar el producto en buenas condiciones durante más tiempo.
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Una y otra vez.

